La palestra
Un pensamiento: un blog es una palestra de discurso.
Hay personas que la usan para dar conferencias acerca de temas concretos. Otras la usan para adoctrinar y ganar feligreses a su causa. Hay quien opta por contarle al auditorio sencillamente qué tal le ha ido el día. No falta también el que la usa para sustentar un monólogo humorístico, o aquel que publica para que la gente opine y luego armar un debate. Hay de todo vaya.
Pero ocurre que uno se pone a reflexionar acerca de los blogs cuando lee esta esta entrada del ínclito Gorpik y empieza a tirar lineas que unan su opinión y la conviertan en algo comunicable. En mi caso esta linea se resume en la siguiente sentencia: en general me gusta leer aquello que percibo que ha sido escrito con esfuerzo, es decir, algo que le ha llevado al autor o autora cierta cantidad de energía y tiempo. O dicho de otra manera, el fruto de la inferencia de que a mí me hubiese costado escribir ese texto.
A falta de un mejor criterio considero que éste es válido en general, pero aún más en la situación actual, situación heredera del aumento de la facilidad para lanzar información a ese vasto espacio que es internet. Y el caso es que considero que es algo positivo, la continuación de algo que valoro: la accesibilidad al conocimiento por parte de las personas. Pero ocurre que esa facilidad deriva naturalmente en el vicio del exceso de información si no se hace el esfuerzo consciente por controlar y filtrar lo que llega.
Un ejemplo de esta tendencia la vimos hace unos años con el auge del correo electrónico, auge que trajo consigo el problema del Spam. Y es que la información que nos llega muchas veces o no tiene importancia en absoluto o es muy poco importante.
Cuando aparecieron los blogs vinieron a ocupar un nicho libre en el gran muro del ciberespacio: crearon un lugar personal de acceso asequible donde colgar primero texto, y más tarde contenido multimedia, con el mismo esfuerzo que costaba escribir en un procesador de texto. Básicamente un publicador de discursos. Y la idea tuvo éxito, vaya si lo tuvo.
A día de hoy los blogs no han perdido ese valor, aunque, como bien señala el maño, sí la popularidad que antes tenían para dejársela a las modernas herramientas de red social tipo Facebook o Twitter. Pero es importante señalar que esas herramientas no son un sustituto de los blogs, sino que son aplicaciones que han venido a ocupar su nicho, como ya hicieran los blogs en su día, el nicho de la comunicación veloz, del intercambio rápido de opinión, del estar las 24 horas vinculado a tu gente. Es normal que los blogs personales hayan perdido popularidad, de la misma manera que es más popular ir a un bar con los colegas que irse al teatro a ver un monólogo, aunque el monólogo sea bueno. Ambas actividades no se pisan, sino que ofrecen cosas diferentes.
Ahora bien, los blogs, los cuales me gustan por múltiples razones, tienen una ventaja significativa en este cuadro: llevan incluidos su propio filtro. Es decir, la gente en los blogs publica (en general) aquello que considera importante porque la redacción del texto cuesta esfuerzo y, en general, está articulado y trata de comunicar un mensaje complejo. Obviamente hay éxito dispar en ese objetivo, pero ello no niega el esfuerzo de los autores. Las redes sociales no ofrecen nada parecido (hasta donde sé) puesto que gran parte de su éxito radica en la velocidad con la que se transmite la información, y la necesidad de funcionar a esa velocidad deja menos espacio a una redacción trabajada o a un mensaje complejo. Todo esto, insisto, yendo a la filosofía del asunto sin entrar en particularidades, que hay de todo en todas partes.
Es por esto que no creo que Facebook vaya a sustituir a los blogs de la misma manera que el fax no sustituyó al teléfono, sino que ocupa una nueva cara en la multifacetada superficie del ciberespacio. El blog no comunica mejor que Facebook, sino que la comunicación transcurre por canales distintos. La única circunstancia que percibo en la que sea posible la desaparición de los blogs es que las herramientas sociales los incorporen a su código, (como ya intentaron Messenger o MySpace), y entonces no asistiríamos a una desaparición sino a una adaptación.
Los blogs, las palestras, desaparecerán cuando desaparezcan los discursos y las personas que los dan. Y no creo que tal cosa vaya a suceder pronto.
Y ahora una cita de un hombre sabio:
Un buen principio y un buen final hacen un buen discurso. Como es obvio, a menor duración, cuando más cerca estén el principio y el final, mejor será el discurso. Y el mejor discurso es el que no se dice.
martes, febrero 15, 2011
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2 comentarios:
Yo tengo blogs de todas las formas posibles. De diferentes temáticas, en diferentes plataformas y con diferentes motivos... Me encanta probar, diferenciar y saber cómo sacar el mejor partido a qué plataforma.
Mi propio blog me aporta mucho más a mí misma de lo que yo le aporto realmente a él. Los blogs de los demás, también me aportan algo, me acercan a una humanidad que considero casi desaparecida...
Ni un buen principio, ni un buen final. Menudo discurso, jajajaja.
Hola Zanawsina, bienvenida:
Pues fíjate, me pasa algo parecido a lo que mencionas: este blog me aporta cosas. Por eso sigue vivo y por eso sigo publicando. Principalmente me aporta claridad y educación para mi mente. Y, desde luego, los blogs ajenos pueden ser muy enriquecedores.
Al final, el escuchar el discurso de una persona es algo que no solemos hacer porque en las conversaciones habituales raramente dejamos hablar sin interrumpir. El blog es equivalente a eso.
Un saludo!
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